Reflexiones sobre el “Uso del lenguaje en el cuidado y educación en diabetes”
El lenguaje empleado en personas que viven con diabetes es una herramienta que tiene un fuerte impacto en la motivación,
en las conductas de autocuidado y en los resultados del tratamiento. Por ello, es importante que todo profesional de la
salud desarrolle competencias para la aplicación adecuada del lenguaje y lograr una comunicación efectiva.
Recientemente la Asociación Americana de Educadores en Diabetes y la Asociación Americana de Diabetes han publicado un
Consenso1 sobre la importancia del uso del lenguaje apropiado en la atención del paciente con diabetes con el objetivo
de mejorar la relación médico-paciente. En este documento se establece las siguientes recomendaciones:
1. Usar lenguaje libre de juicios, que se base en hechos, acciones y/o aspectos fisiológicos/biológicos.
La forma en la que se brinda la información a un paciente es igual de importante que lo que se dice. Mensajes que emitan
juicios pueden generar culpa, vergüenza, así como un sentimiento de “falla moral”. Es importante evitar utilizar el término
“control” o “descontrol” ya que también es común que el paciente lo relacione con sentimientos de vergüenza y puede afectar
la intención y el esfuerzo en el cuidado de su diabetes.
2. Usar lenguaje libre de estigmas. Estigma se define como “la identificación de diferencias
humanas por estereotipos donde la persona se relaciona a una característica negativa”. Etiquetar al paciente como
“descontrolado”, “diabético”, “no apegado”, “desobediente”, comúnmente se asocia a términos como “flojo”, “desinteresado”
y que “no le importa” e influyen de forma negativa, generando falta de motivación y por ende afectando el autocuidado.
3. Usar lenguaje basado en fortalezas personales, que sea respetuoso, incluyente y esperanzador.
Se recomienda hacer énfasis en las capacidades, talentos y habilidades del paciente (en lo que hizo bien) en lugar de
enfocarse en lo que hizo mal, lo que le faltó o en los errores. El enfoque positivo favorece el empoderamiento y por ende
el autocuidado. Sin embargo el enfocarse en lo negativo puede generar culpa y aumentar el estrés relacionado a la
enfermedad, que puede llevar a un peor control de la diabetes. Por lo tanto es fundamental que como profesionales de
la salud desarrollemos habilidades de “atención y escucha empática, indagaciones sensibles, uso de comentarios reflexivos
y atentos.”
4. Usar lenguaje que promueva colaboración entre pacientes y profesionales de salud. Una
comunicación efectiva y respetuosa, basada en la confianza, entre el profesional de la salud y el paciente puede favorecer
el compromiso y autocuidado. Se sugiere evitar lenguaje que evoque autoridad o poder como “está prohibido”, “no debe”, “no
puede”, “hizo trampa” o “lo hizo mal”, ya que puede generar culpa y desmotivación.
5. Usar lenguaje centrado en la persona.Esto se define como el cuidado basado en respeto, que
responda a las preferencias, necesidades y valores del paciente. Utilizar este enfoque puede favorecer la toma de
decisiones y acciones de autocuidado, lo que conlleva a mejores resultados.
Una de las principales recomendaciones de este documento hacia los profesionales de la salud es sustituir el término
“diabético” por “persona que vive con diabetes” o “persona con diabetes”.
Finalmente, los puntos mencionados por los autores pueden ser fácilmente cubiertos con herramientas disponibles para
los profesionales de la salud, tal es el caso de la entrevista motivacional (Miller y Rollnick, 2012), enfoque centrado
en el paciente, que favorece la empatía y la colaboración, al mismo tiempo que evoca los recursos disponibles del
paciente (fortalezas personales), sin confrontar y respetando las decisiones de éste.
Psic. Macarena Heredia Canseco
Lic. Denise Arcila Martinez
Lic. Rodrigo Arizmendi Rodríguez
Dr. Héctor Velázquez-Jurado
MNC Marcela Ruiz Cervantes
Referencias bibliográficas
1. Dickinson JK, Guzman SJ, Maryniuk et al. The use of language in diabetes care and education. Diabetes Care
2017.